So… whatever

Permítanme titular esta entrada con este anglicismo tan establecido en la sociedad. Sinceramente, creo que en su traducción pierde la fuerza y trascendencia que invoca.

¿Y por qué este título? probablemente te preguntarás. Pues para mí muestra una total aceptación y despreocupación hacia lo que está y/o vendrá, hacia lo que vino y se fue y/o hacia lo que es y será… ¿qué más da? Vivir sin permiso de nada y/o de nadie.

                           Fuente: www.unplash.com

Creo que es bastante potente en cuanto a que expresa lo bien abonado que mantienes tu amor propio, tu autoconfianza, el auténtico amor eterno. Que te habrán podido circundar situaciones de vida que habrán podido quitar todo lo externo, pero nunca quitar quién eres. Nunca. A nadie se le puede robar su identidad, otra cosa es que te lo hagan creer (o que tú mism@, en tu inconsciencia, así lo haga).

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Y esto lo he aprendido a batacazos… y bastante grandes. Que sí, lo escuchas y lo teorizas, pero no puedes llegar a entenderlo hasta que lo interiorizas, hasta que realmente lo sientes (que no comprendes). No desde la conceptualización.

Lo interiorizas en tu alma y tu alma te recuerda que siempre ha estado ahí, que tu amor siempre ha estado ahí… otra cosa es lo que la sociedad ha querido hacer con esas raíces de autocompasión y auténtico amor (como bien dice Osho).

                           Fuente: www.unplash.com

Y sí, he llegado a un momento en el que mi nivel de hartazgo es bastante grande. Me ha hecho establecer un “hasta aquí”, despertar de mi inconsciencia, de mi dependencia inducida, de mis miedos hacia fantasmas establecidos. Me ha hecho creer en mí, porque la fuerza tiene sus raíces en la vulnerabilidad. Sólo siendo consciente de ello, aceptándolos, trascienden y te vuelves imparable.

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Estamos tan acostumbrados a dar esperando una respuesta que cuando buscamos frases de amor rara vez encontramos alguna enfocada hacia nosotros mismos porque se etiqueta como egocéntrico.

Pero que lo que engrandece a una heríona (y a un héroe, por supuesto) no es su escudo hacia sus extremidades indefensas, sino su fuerza de enfrentarse hacia sus propios miedos.

Que hay que vivir para volar.

 

Gracias.

 

 

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